Cómo dar un precio sin perder la venta
El precio es parte del descubrimiento, no el inicio de la conversación.
“¿Cuánto cobras?” suele ser la primera pregunta. Responder con un número inmediato parece lo correcto, pero muchas veces termina en un precio que no tiene sentido para el trabajo real.
Responde con preguntas, no con un número
Una respuesta que funciona: “Con gusto te doy un estimado. Déjame hacerte un par de preguntas sobre el tamaño y lo que necesitas, para no darte un número que no tenga sentido para tu caso”. El cliente siente que lo estás cuidando, no evadiendo.
Lo que necesitas saber antes de cotizar
- Tamaño del espacio o del trabajo.
- Qué incluye exactamente y con qué frecuencia.
- Condición actual y expectativas.
- Si ya tiene un presupuesto o un rango en mente.
Cuando el cliente dice que eres caro
No bajes el número sin más. Cada descuento debería cambiar algo: frecuencia, alcance o condiciones. Si bajas el precio sin cambiar nada, le enseñas al cliente que tu precio original no era real.
Si tus precios se definieron hace años, una evaluación financiera te ayuda a saber si realmente estás ganando lo que crees.